Tipos de Fósiles

¿Cuál es la tipología de Fósiles?

Los fósiles se distinguen según su proceso de fosilización y en función de sus características.

Se conoce como fósiles, aquellos restos que proceden de organismos vivos, y que se sedimentan junto a la materia orgánica de la tierra, llegando a conservarse por los mismos sedimentos.

Sin embargo, la expresión de que los fósiles se mantienen conservados es inexacta, por considerarse que estos sufren transformaciones en su estructura o bien alteraciones más o menos complejas, como parte de su contacto continuando con los propios minerales del terreno en el que se encuentran, el propio paso del tiempo y los efectos climáticos.

Puede que para muchos los asuntos relativos a los fósiles, no tengan mayor importancia, de hecho pueden ser considerados restos simples o material putrefacto para algunos; pero en realidad, estos resultan por demás preponderantes para la Paleontología.

La Paleontología es la ciencia, conforme a la cual, se descubren, estudian y analizan, los restos arqueológicos o bien los restos encontrados en la tierra, para determinar hasta qué nivel han evolucionado los seres vivos, es decir, todo fósil encontrado nos remonta a una historia, nos indica a que época pertenece y nos muestra la evolución de las especies.

He aquí la importancia para la humanidad, que todo fósil representa, ya que este determina la historia y evolución de la misma, representa un valor cultural que nos demuestra cuanto hemos cambiado y mutado en especies.

¿Cuáles son los tipos de fósiles?

¿Cuál es la tipología de Fósiles?

Según su proceso de fosilización.

Fósiles Petrificados.

Es un proceso por medio del cual, los restos que se encuentran en la tierra pasan a convertirse en minerales, es decir, que estos pasan a convertirse en rocas, muchos consideran que este es un proceso que parte del hecho de que los minerales presentes en el terreno comienzan a hacer sus efectos sobre los mismos, cubriendo así la capa y ayudándolo a preservar en su forma.

Fósiles Congelados.

Aquellos que fueron sometidos a temperaturas extremadamente bajas, y terminan por quedarse encapsulados en un cubo de hielo, de modo tal, que el cuerpo de estos restos quedan totalmente conservado gracias a la capa de hielo que los rodea, el mayor descubrimiento al respecto ha procedido de los mamuts colosales que han sido advertidos en la Antártida.

Fósiles Comprimidos.

Muchos han sido los análisis respecto a este modo de conservación natural tan especial, ya que en este caso, los restos quedan enterrados en el lodo y son cubiertos por una especie de sedimento que los mantiene intactos.

Fósiles Impresos.

No distan en gran medida del proceso de conservación de los fósiles comprimidos, sin embargo, estos presentan como característica relevante el hecho de que quedan enmarcados en la materia que los contiene.

Es decir, estos restos o residuos orgánicos, son  cubiertos por un material, pero de forma tal, que cuando son retirados, su forma queda impresa en el mismo.

Fósiles Incluidos.

La conservación del organismo se lleva a cabo por medio de una sustancia que lo envuelve y mantiene atrapado, esta puede tratarse de resina, almizcle o bien de cualquier otro líquido que contribuya a la solidificación y conservación de la materia orgánica.

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En función de sus características.

Fósil guía.

Restos arqueológicos que pueden brindar información importante de épocas postrimeras, como la edad de piedra o bien el paleolítico, se determinan como fósiles guías o directores, porque estos sirven para ilustrar a los arqueólogos sobre la data exacta a la que pertenecen y a la que corresponden los demás fósiles que puedan ser encontrados a su alrededor. Además su importancia radica en que no solo aportan información sobre la época de la cual proceden, sino que además reseñan ciertas condiciones climáticas del estrato, que influyeron en la conservación.

Fósiles problemáticos.

Aquellos que no fueron sometidos a un proceso de conservación idóneo, por lo que su integridad se halla comprometida, es decir, estos no han podido  ser restaurados en toda su estructura ya que sufrieron una especie de alteración morfológica, producto del terreno en el que se encontraban, cambios climáticos o demás factores externos, por lo que resulta complejo poder determinar si estos se tratan de restos orgánicos o no.

Sub-fósiles.

Denominado así, porque estamos frente a restos que no han logrado ser fosilizados del todo, es decir, que su proceso de fosilización no ha acaparado toda su estructura, esto puede deberse al tiempo como también a la materia que le circunda; hay quienes alegan que puede ser influyente el hecho de cómo están sepultados los mismos.

Pseudo Fósiles.

Se trata de cuerpos inorgánicos, que han logrado con el paso del tiempo una estructura detallada, haciendo la forma de fósiles, pero en realidad no lo son, para su descarte es necesario un proceso de observación analítico que permita al experto descartarlo por su simple apariencia.

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Fósiles Vivientes.

Algunos expertos consideran que se trata de un vocablo incluido por el argot no científico, ya que la expresión de por sí fósil viviente es una completa contradicción, considerando que fósil es todo resto de materia orgánica sin vida.

Pero estos deben su nombre, a la existencia de especies vivas que guardan una gran similitud con los fósiles encontrados, en las distintas excavaciones arqueológicas, como por ejemplo, los escarabajos.

Fósiles Químicos.

Otra expresión que para muchos expertos es considerada inexacta, o  bien aclaran que no tiene por qué ser considerada una categoría diferente, ya que en este caso, se tratan de moléculas o bien partículas que se encuentran presentes en las mismas sustancias o bien en los restos ya fosilizados. Estudios han determinado que la mayor cantidad de fósiles químicos han sido encontrados en recursos naturales como el petróleo y oro.

Como es de evidenciar, los fósiles representan una gran importancia en el estudio de las especies, ayudando a determinar la evolución estructural y morfológica que las mismas han tenido. Pudiendo esto ayudar a los expertos a estudiar los avances en la vida animal e incluso humana, es por ello, que todo resto encontrado goza de una gran relevancia y de una gran cuidado por el bagaje cultural que el mismo puede contener.

 

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