¿Qué es la Empatía?

Definición, concepto y ejemplos de Empatía

Vivimos en mundo interrelacionado, más globalizado y conectado que nunca, en que las relaciones intersubjetivas son el pan de cada día de todos y cada uno de nosotros, en donde factores como la empatía, entendida como facultad de empatizar con nuestro alrededor es fundamental para construir relaciones sanas y asertivas en la sociedad moderna hoy.

Por su importancia, la empatía es clave para entender mejor nuestro entorno. Por esta importancia, en la presente nota te hablaremos de qué es la empatía, según cada disciplina médica. Cuál es su funcionalidad en la sociedad actual, e igualmente, te daremos varios ejemplos de esta cualidad connatural a todos los humanos. ¡Veamos!

¿Qué es la Empatía?

¿Qué es la empatía?

Lo primero que hay que saber del concepto de empatía es que su aparición se remonta a principios del pasado siglo XX en un campo específico como el de la psicología, pero que en el decurso de los años su uso pasaría a diseminarse a otros campos del conocimiento e incluso, en la cotidianidad de las personas, casi de manera natural.

Por ello, el término no te parece tan lejano o extraño porque alguna vez lo has usado, diciendo frases comunes como, por ejemplo: ponerse en los zapatos del otro, indicando la poca comprensión que tenemos hacia la situación de otra persona.

Sin embargo, una noción más aproximada al término lo hallamos en dominios relativos a la psicología.

Veamos algunos conceptos.

4 definiciones de empatía desde disciplinas psicológicas

1.      La definición de empatía desde la psicología

Desde la psicología, esta palabra empezó a ser usada a principios del siglo veinte, pero con el tiempo empezó a ser usada en otras áreas de la disciplina de la psicología y, en cada una de ellas, se ha propuesto un concepto y una definición que se diferencian en algunos matices, es por ello que como supondrás, al menos en este dominio, no hay acuerdo absoluto sobre el concepto de empatía. No obstante, estos tienen puntos similares.

Uno de estos está en la idea consensualmente aceptada en que, en efecto, es un término extensivo a todo aquello relativo a la conducta de los hombres en general ; no solamente de los varones. En este sentido ella sería uno de los tantos factores que ayudan a comprender más y mejor cómo somos los humanos desde un punto de vista conductual.

2.      Concepto de Empatía en el psicoanálisis

Vayamos a otra concepción de la empatía, que viene de una disciplina muy especial como el psicoanálisis. Para esta práctica médica, la empatía a rasgos generales se puede entender como el carácter especial que pueden tener las vivencias ,que consiste en que el sujeto participa de una situación o hecho objetivo mediante la compresión afectiva del mismo.

En tal sentido, se podría decir que la empatía es semejante a la compresión simpática, pero sin significar una verdadera identificación con los estados anímicos que no son propios.

Es así que desde una perspectiva psicoanalítica se llega a la idea de que la empatía nos daría las herramientas para capturar un conocimiento más próximo del estado psíquico de las otras personas que nos rodean, como nuestros interlocutores diarios.

Pero solo después de regresar de esa participación afectiva, que nos dejaría un saber teórico de las experiencias de las otras personas y su mundo interior.

3.      ¿Quién se pone en los zapatos del otro?

La verdad es que la pregunta no es gratuita. En efecto, el análisis y estudio del ser empático como facultad humana, los especialistas en la materia que parten del enfoque cognitivo han introducido algunas sutilezas para complejizar todavía más el concepto y la definición de la empatía.

Y es que cuando hablamos de la capacidad de comprender al otro, no sabemos realmente cómo se debe proceder exactamente, digamos, desde el punto de vista cognitivo. Es decir, si hablamos de una experiencia molesta y/o incómoda por la que está pasando un allegado a nuestro círculo íntimo de amigos, ¿qué debemos hacer para entenderlo mejor?:

  • Imaginarse a sí mismo en padecimiento de la otra persona:

Es en este punto donde el enfoque cognitivista indica que hay dos vías metódicas para acceder a la experiencia que nos es ajena. La primera se trataría de hacer un ejercicio de imaginación y abstracción y vernos a nosotros mismo en los zapatos de la otra persona, pensando en cómo la pasaríamos, cómo nos sentiríamos en su lugar.

  • Imaginar a la otra persona en su padecimiento

En este segundo punto, se trataría de que en vez de imaginarnos allí, en la situación de las otra personas, pensemos en cómo se sentiría ella en esa situación, porque después de todo, cada individualidad reacciona de manera distinta ante diversos estímulos.

4.      La afectividad y la empatía

Ahora bien, una manera de entender y definir la facultad humana de comprender una experiencia, que por naturaleza nos es ajena, es desde la afectividad. Aunque resulta quizá una idea menos elaborada que las anteriores, por su claridad de ideas, no por ello es menos cierta.

Aquí la importancia se centra en la capacidad afectiva que podemos desarrollar como seres humanos para solidarizarnos con las emociones que las demás personas pueden experimentar. Es decir, se trataría de nuestra reacción emocional o emotiva antes las emociones de un tercero. Dándose lazos afectivos que demuestran empatía entre 2 o más personas.

Los pensamientos y lo afectivo

La diferencia fundamental entre estos conceptos que hemos dado aquí, estriba en que unos apoyan más el enfoque cognitivo entienden la empatía como la apropiación e interpretación de lo que piensan las otras personas que están en una situación particular; en cambio los que dan valor a la afectividad, parten de que somos más afectivos cuando nos conectamos con la emocionalidad que experimentan las demás personas en un contexto.

Ejemplos de empatía

En verdad, la capacidad de ser empáticos para el ser humano es tan natural que se dan manifestaciones de empatía en tantas situaciones como circunstancias, sin que tal vez tengamos plena conciencia de que lo estamos siendo.

De ahí que muchas de nuestras acciones cotidianas están en íntima relación con lo que se conoce como empatía o, por el contrario, con la falta de ella. Desde un simple gesto hasta una sonrisa o un detalle de obsequio pueden ser ejemplo de ello.

Sin embargo, acá te damos una lista de ejemplos, propios de nuestra cotidianidad que son un derroche de empatía afectiva para con nuestros prójimo, y que, seguramente, te sentirás identificado (a).

La manifestación de empatía se expresan cuando:

  • Leemos un libro de terror y sentimos angustia por lo que le vaya a pasar a los protagonistas de la novela o cuento.
  • Cuando cedemos nuestro asiento a otras personas que creemos, lo necesitan más que nosotros.
  • Cuando intentamos defender a alguien porque nos parece que sufre una injusticia.
  • Si donamos ropa que nos sobre a una fundación sin fines de lucro.
  • Experimentar sosiego porque a otra persona le ha ido bien en algo.
  • Querer estudiar una carrera universitaria para poder ayudar a los demás.
  • Cuando modulamos nuestro vocabulario para no herir a los demás.
  • Cuando escuchamos atentamente sin juzgar lo que otro nos cuenta, porque considerarlo importante.

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