4 Ejemplos del género narrativo

¿Qué es el género narrativo?

Se conoce como género narrativo, todo aquel relato que manifiesta una serie de acontecimientos que están fundados en la ficción y en personajes con toques de fantasía.

Ejemplos del género narrativo

Lo más peculiar de este estilo es que el mismo se presenta en prosa, y haciendo un respeto debido de los sucesos en espacio y tiempo, por lo que, aún y cuando el contenido no es real, este si mantiene una coherencia y lógica en los distintos eventos.

Contrario a lo que se pueda llegar a pensar, este género es uno de los más ponderados en el mundo literario, y es uno de los más reclamados en el área comercial, dada su esencia, permite no solo explanar al máximo la creatividad del autor, sino que también facilita recrear escenarios fantasiosos en la mente de sus lectores, por medio de las tramas.

Características del género narrativo (+ ejemplos)

Para que puedas apercibir mejor de que se trata este, te indicamos que sus características son las siguientes:

  • Escrito en prosa, si bien es cierto, que la narración en sus inicios se manifestaba de forma oral, en la actualidad solo se proyecta en escrito, es así, como la misma se aprecia en prosa, es decir, en párrafos y frases corridas que se pueden leer de modo continuado.
  • Relata una historia, esto es lo más peculiar, la narración muchos la consideran como una especie de cuento de segunda en la cual, los eventos están disparejos, pero verdad es que todos juntos, forman un conjunto que se entrelazan bien sea  por los hechos, o por los mismos personajes.
  • Orden lógico, efectivamente los eventos que se narran en este género, llevan consigo una secuencia lógica, es decir, que estos se presentan con respecto a los tiempos y modos, de allí la coherencia y congruencia que se aprecia en el relato.

Para que puedas evidenciar, como son los relatos del género narrativo, vamos a presentarte unos fragmentos del mismo:

  1. Extracto de El cantar de Roldán:

Oliveros ha subido a una colina. Mira hacia su derecha, y ve avanzar las huestes de los infieles por un valle cubierto de hierba. Llama al punto a Roldán, su compañero, y le dice:

-¡Tan crecido rumor oigo llegar por el lado de España, veo brillar tantas cotas y tantos yelmos centellear! Esas huestes habrán de poner en grave aprieto a nuestros franceses. Bien lo sabía Ganelón, el bajo traidor que ante el emperador nos eligió.

  1. Extracto de El corazón delator, de Edgar Allan Poe:

Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio… ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado… con qué previsión… con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría… ¡oh, tan suavemente!

Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente… muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo?

  1. Extracto de La guerra y la paz, de León Tolstoi.  

Mi objetivo mañana no consistirá en pinchar y en matar sino en evitar que mis soldados huyan del terror que les invadirá a ellos y a mí. Mi objetivo consistirá en que marchen juntos y asusten a los franceses y que los franceses se asusten antes que nosotros. Nunca ha sucedido ni sucederá que dos regimientos hayan chocado y peleado y es imposible. (Acerca de Schengraben escribieron que chocamos de ese modo con los franceses. Yo estuve allí. Y no es cierto: los franceses huyeron). Si hubieran chocado hubieran estado luchando hasta que todos hubieran caído muertos o heridos, y eso nunca sucede.

  1. Extracto del cuento de Pulgarcito, de Charles Perrault

Había una vez unos leñadores muy pobres que tenían siete hijos, todos ellos varones. El más joven de todos, que era también el más astuto, nació muy pequeño, del tamaño de un pulgar, y por eso todos le llamaban Pulgarcito.

Una noche Pulgarcito oyó hablar a sus padres de la difícil situación en la que se encontraban ya que apenas ganaban lo suficiente para alimentar a sus siete hijos. Pulgarcito se entristeció mucho al oír a sus padres, pero rápidamente se puso a darle vueltas a la cabeza para encontrar una solución.

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